

La leyenda sobre la fiesta de Sant Jordi cuenta que había un dragón que atacaba un reino y que los habitantes muertos de miedos le entregaban corderos para aplacar su hambre hasta que estos empezaron a escasear y se decidió enviar una persona escogida por sorteo. La persona resultó ser la princesa pero de camino apareció Sant Jordi que salvó a la princesa y mató al dragón.



