
Puede que no conozcas el nombre de Steve McCurry, pero seguro que has visto sus fotografías. La mirada hipnótica de la niña afgana, monjes envueltos en rojo atravesando templos llenos de humo, mercados caóticos en India o retratos cargados de humanidad que parecen detener el tiempo. Ahora, el Palau Martorell acoge ICONS, la retrospectiva más completa dedicada al fotógrafo estadounidense jamás realizada en Barcelona.
La exposición, que podrá visitarse del 15 de mayo al 6 de septiembre de 2026, reúne más de 150 imágenes que recorren cuatro décadas de viajes, conflictos, culturas y encuentros humanos. Un viaje visual por Asia, Oriente Medio y África a través de la mirada de uno de los fotógrafos más influyentes del último siglo.
Y quizá eso es precisamente lo que hace que la obra de McCurry siga impactando tanto hoy. En una época dominada por el scroll infinito, la sobreexposición visual y las imágenes generadas por inteligencia artificial, sus fotografías todavía consiguen algo raro: obligarnos a parar y mirar.
Quién es Steve McCurry y por qué cambió la fotografía contemporánea

Nacido en Filadelfia, Steve McCurry comenzó su carrera como fotógrafo freelance antes de viajar al sur de Asia a finales de los años 70. Durante la invasión soviética de Afganistán cruzó clandestinamente la frontera para documentar el conflicto desde dentro, llevando al mundo algunas de las primeras imágenes de la guerra. Aquellas fotografías marcaron el inicio de una carrera que acabaría redefiniendo el lenguaje del fotoperiodismo contemporáneo.
Pero McCurry nunca se limitó a fotografiar conflictos o lugares exóticos. Su gran capacidad ha sido convertir escenas cotidianas y encuentros fugaces en imágenes universales cargadas de emoción. Sus retratos no funcionan solo como documentos visuales: funcionan como historias.
A través de colores intensos, composiciones casi cinematográficas y una mirada profundamente empática, McCurry ha construido un universo visual reconocible al instante. Uno donde cada rostro parece contener una vida entera.
La historia de la niña afgana que se convirtió en un icono mundial

Entre todas las fotografías de Steve McCurry hay una que trascendió el fotoperiodismo para convertirse en una de las imágenes más reconocibles de la historia: el retrato de Sharbat Gula, conocida mundialmente como “la niña afgana”.
McCurry tomó la fotografía en 1984 en un campo de refugiados de Pakistán, durante la guerra de Afganistán. Un año después apareció en la portada de National Geographic y acabó convirtiéndose en un símbolo global de los conflictos y las crisis humanitarias.
Durante décadas nadie supo quién era aquella niña de ojos verdes. Steve McCurry volvió a encontrarla en 2002, después de años buscándola entre Afganistán y Pakistán. Sharbat Gula vivía alejada de los focos y ni siquiera sabía que su rostro se había convertido en una de las fotografías más famosas del mundo.
Ver esta imagen dentro de ICONS ayuda a entender por qué la obra de McCurry sigue teniendo una fuerza emocional tan difícil de replicar incluso hoy.
Qué ver en la exposición ICONS en el Palau Martorell

La retrospectiva organizada por Palau Martorell y Arthemisia propone mucho más que una sucesión de fotografías icónicas. El recorrido ha sido concebido como una gran narración visual en la que rostros, paisajes, animales y escenas cotidianas dialogan constantemente entre sí.
A lo largo de la exposición aparecen comunidades marcadas por la guerra, la pobreza o el desplazamiento, pero también momentos de calma absoluta, espiritualidad y belleza cotidiana. Hay niños jugando entre carros de combate abandonados, templos cubiertos de humo, trenes abarrotados, mercados llenos de color y retratos capaces de transmitir más emoción que muchas películas.
La infancia ocupa además un lugar importante dentro de la exposición. McCurry retrata a niños que viven en contextos extremadamente difíciles pero que conservan intacta la capacidad de jugar, imaginar y encontrar luz incluso en situaciones límite. Sus fotografías hablan de resiliencia, dignidad y humanidad sin necesidad de caer en el dramatismo fácil.
Junto a la presencia humana también aparece el mundo animal, integrado en la vida cotidiana de las comunidades fotografiadas y tratado con la misma sensibilidad que los retratos.
El resultado es una exposición profundamente emocional que funciona casi como una vuelta al mundo a través de la mirada.
Por qué Steve McCurry sigue obsesionando a fotógrafos, diseñadores y directores creativos
Mucho antes de Instagram, Steve McCurry ya entendía cómo construir imágenes imposibles de olvidar.
Su dominio del color, la composición y la narrativa visual ha influido no solo en generaciones de fotógrafos, sino también en revistas de moda, campañas publicitarias, cineastas y directores creativos de todo el mundo. Muchas de sus fotografías parecen fotogramas cuidadosamente dirigidos, aunque en realidad capturan momentos espontáneos.
Ese equilibrio entre documentalismo y estética cinematográfica es precisamente una de las razones por las que su obra sigue resultando tan contemporánea.
En una era visual donde millones de imágenes desaparecen en segundos, las fotografías de McCurry continúan grabadas en la memoria.
Una exposición que merece la pena incluso si no eres fan de la fotografía
Una de las mejores cosas de ICONS es que no hace falta saber de fotografía para disfrutarla.
No es una exposición técnica ni pensada únicamente para especialistas. Funciona desde la emoción, la curiosidad y la capacidad de conectar con historias humanas universales. Incluso quienes normalmente no visitan exposiciones fotográficas probablemente acabarán atrapados por la intensidad de las miradas, el uso del color o la sensación constante de estar observando fragmentos reales de vida.
Además, el Palau Martorell se ha consolidado rápidamente como uno de los espacios culturales más interesantes de Barcelona, acogiendo exposiciones de artistas internacionales como Botero, Chagall o Sorolla en pleno centro histórico de la ciudad.
Un buen plan cultural en el centro de Barcelona
La ubicación del Palau Martorell permite además convertir la visita en uno de esos planes redondos de fin de semana en Barcelona.
Después de la exposición puedes acercarte a algunos de los bares históricos del centro para hacer unas tapas y un vermut. Sitios como La Plata siguen conservando intacto ese encanto clásico de barra, fritura y ambiente auténticamente barcelonés. O puedes ir de shopping en Passatge de Sert y dar un paseo en uno de los lugares ‘mágicos’ de Barcelona que te permiten desconectar de la ciudad.
Y si prefieres terminar el plan con una cena tranquila por el Born, Taberna Nardi se ha convertido en una de las aperturas gastronómicas más interesantes de los últimos meses para disfrutar de pescado y cocina mediterránea muy bien ejecutada.
Información práctica de la exposición Steve McCurry en Barcelona
Horario
Abierto todos los días de 10:00 h a 20:00 h.
Último acceso a las 19:00 h.
Lugar
Palau Martorell
Carrer Ample, 11 — Barcelona
Entradas
- Entrada general: 16 €
- Entrada reducida: 14 €
- Entrada infantil: 9 €
- Entrada grupos: 13 €
- Entrada Open Day: desde 17 €
- Pack familiar: 49 €
Las entradas pueden comprarse online o directamente en taquilla, aunque se recomienda reservar con antelación para evitar colas y asegurar franja horaria.
https://entradas.palaumartorell.com
Cómo llegar
- Metro L3: Drassanes
- Metro L4: Jaume I
- Estación de Francia a 11 minutos caminando
- Varias líneas de autobús y parkings cercanos
El espacio es accesible para personas con movilidad reducida y dispone de ascensores, plataformas adaptadas y lavabos accesibles.
Atención: esta exposición ha acabado, consulta nuestra guía de Barcelona para descubrir qué visitar ahora en la ciudad.
La fotografía más famosa de Steve McCurry es el retrato de Sharbat Gula, conocida como “la niña afgana”. La imagen apareció en la portada de National Geographic en 1985 y se convirtió en una de las fotografías más icónicas del siglo XX.
Steve McCurry es considerado uno de los fotógrafos más importantes del mundo por su capacidad para combinar fotoperiodismo, retrato y narrativa visual. Sus imágenes destacan por el uso del color, la composición y la fuerza emocional de sus retratos.
Steve McCurry trabaja principalmente el retrato documental y el fotoperiodismo. Sus fotografías suelen centrarse en personas, culturas y escenas cotidianas captadas durante sus viajes por Afganistán, India, África y Oriente Medio.
Sí, especialmente para quienes disfrutan de la fotografía, los viajes y las exposiciones visuales con carga emocional. La muestra reúne más de 150 imágenes icónicas de Steve McCurry y permite recorrer cuatro décadas de su trabajo en distintos países del mundo.
En tiempos de imágenes rápidas y atención fragmentada, las fotografías de Steve McCurry siguen recordándonos que mirar de verdad continúa siendo una experiencia profundamente humana.


